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Cruzar los
dedos
Cuando se formula un
deseo, se dice una mentira o se encuentra uno ante
un peligro, es costumbre cruzarlos dedos,
concretamente el mayor sobre el índice. El gesto,
que evoca una cruz, conjura la mala suerte y aleja
las influencias maléficas, según los
supersticiosos. Desde los primeros tiempos del
cristianismo se creía que, replegando el pulgar
bajo los otros dedos, se alejaba a los fantasmas y
malos espíritus, o bien haciendo esa operación con
las dos manos y dejando que el pulgar asome entre
el índice, dedo consagrado a Júpiter, y el mayor,
dedo del pecado dedicado a Saturno. No obstante,
algunos autores piensan que, aunque el simbolismo
de la santa cruz en este gesto resulta obvio, el
origen primero es mucho más primitivo que la cruz
cristiana y se remonta a los más antiguos tiempos
paganos.
La suerte
de la pata de conejo
La extraña tradición de llevar una pata de conejo
en el bolsillo para atraer la suerte no nace de
este animal, sino de la liebre. En las regiones
medievales de Europa existía la creencia de que
las brujas se transformaban en liebres para sorber
la leche de las mujeres que habían dado a luz.
¿Pero cómo nace esta creencia? Antiguamente, las
cabras, vacas, cerdos, liebres y otros animales de
granja entraban libremente en la casa de sus amos,
ya que la familia aprovechaba su calor corporal
para protegerse del frío invernal. Los campesinos
criaban liebres para comérselas y las cuidaban con
esmero y cariño. De hecho, por ejemplo, los
antiguos britanos pensaban que estos animales eran
criaturas mágicas que incluso había que evitar
ingerir.
Algunos tratados de la época mencionan que las
mujeres embarazadas y durante la época de
lactancia acostumbraban a sentarse en un rincón
del hogar y ponerse en el regazo uno de estos
nobles animales para que las calentara. A cambio,
dejaban que la liebre tomara de su pecho. La
tradición popular; como ya se ha mencionado,
aseveraba que durante la caza de brujas, éstas se
transformaban en liebres y se colaban en las casas
de los campesinos para salvarse del peligro.
Incluso había una manera de reconocer el engaño:
si la liebre, una vez atrapada, resultaba diftcil
de despellejar o cocinar, entonces la bruja se
había transformado en animal antes de morir. La
idea de que la pata de liebre trae buena suerte
nació de la primitiva creencia de que los huesos
de sus patas curan la gota y otros reumatismos,
así como los calambres. Pero, para ser eficaz, el
hueso debía tener una articulación intacta. Por
sei tan parecidos, la liebre y e] conejo se
unieron como frute de las supersticiones relativas
a sus virtudes mágicas.
Poner la
mano delante de la boca al bostezar
El gesto actual de taparse la boca cuando
bostezamos no obedece sencillamente a la intención
de guardar las formas, esconder la dentadura o el
deseo de no difundir los gérmenes, sino que tiene
un significado más profundo.
En el libro Superstitions oÍ Ireland, de Sperenza
Wilde se puede leer que hacer la señal de la cruz
delante de la boca al bostezar impedía que el
diablo se introdujese en el cuerpo y estableciera
en él su morada. Es por esta razón por lo que las
madres cerraban la boca del bebé o hacían la señal
de la cruz delante de ella cuando lo veían
bostezar. De esta costumbre ancestral deriva el
gesto actual de taparse la boca.
Levantarse con el
pie derecho
La tradición dice que, para que el día no se
tuerza, hay que apoyar en primer lugar el pie
derecho. La respuesta a esta costumbre podría
hallarse en el mundo de los pescadores. Durante el
siglo XIX, ningún pescador en su sano juicio subía
a bordo por babor, es decir, el costado izquierdo
del barco, aunque resultara incómodo hacerlo por
estribor. Parece ser que la superstición nace de
la noción de que cualquier cosa zurda era
antinatural una idea que se basa en que la mayoría
de los seres humanos son diestros.
Por regla general, todo lo que se refiere a la
derecha es calificado de favorable por los
supersticiosos, quizás alentados por la tradición
bíblica, que dice que la derecha conesponde al
camine del Paraíso y es la posición en la que
están sentados los elegidos por Dios.
La izquierda representa el reverso de la moneda.
Los romanos, por ejemplo, hacían presagios
observando el vuelo de los pájaros: los que lo
hacían hacia este lado eran de mal agüero. De
hecho, en latín, izquierda se dice sinester, que
dio origen al adjetivo siniestro.
Miedo a
las sombras
Antiguamente, la gente crédula buscaba en las
sombras que proyectaban los troncos que ardían en
la chimenea la imagen de una silueta humana sin
cabeza. Esto significaba que la persona que la
proyectara moriría antes de la próxima víspera de
Navidad. Éste era el plazo para los cristianos,
pero en épocas anteriores se utilizaron otras
fechas celestiales o estacionales.
No cabe duda de que las sombras ocupan una parte
importante de los miedos relacionados con el
cuerpo, ya que su presencia o ausencia, como le
sucedía al personaje de ficción Peter Pan, estaba
relacionada originariamente con creencias
religiosas y paganas.
Las interpretaciones más antiguas del cuerpo y el
alma afirmaban que la segunda podía, bajo
determinadas circunstancias, abandonar la
envoltura carnal y alejarse de camino a la otra
vida. Para las culturas más primitivas, el alma
estaba conectada a las sombras, cuando no eran la
misma cosa. Una de las circunstancias en las que
la persona podía perder el alma sucedía cuando un
vampiro se acercaba por detrás y clavaba la sombra
de la víctima en la pared. De este modo, el ente
maligno tomaba posesión del cuerpo.
La sombra de los difuntos también había que
protegerla de posibles infortunios. En la Europa
medieval existía la creencia de que, si una
persona moría por la noche y su espíritu —o lo que
es lo mismo, su sombra— se alejaba, podía correr
peligro de que cruzara por una extensión de agua
-un río, un lago- y no pudiera llegar a la otra
vida. En este caso, la sombra volvía al cuerpo de
su dueño y se convertía en un muerto ambulante,
una variedad de vampiro. De ahí nació la costumbre
de algunos de tapar los barriles que contienen
agua de lluvia y afán de ciertos pueblos por
construir puentes.
Tocar
madera
Durante muchos siglo antes del cristianismo, lo
pueblos célticos de Europa rendían culto a los
árboles por considerarlos los templo de la
santidad y la principal presentación de los dioses
era la Tierra. El árbol servía com medio para
enviar la dolencia, o el mal a la tierra. También
se recurría a este vegetal s la mala suerte
visitaba a m hombre bajo la forma de demonios o si
iba a librarse una batalla. En estos y otros casos
el sacerdote druida celebraba una serie de ritos y
ensalmos en las llamadas enramadas sagradas,
lugares que equivalía a las modernas iglesias.
Hay, además, quien dice que las supersticiones
referentes a la madera también nacen del material
con el que está hecha la cruz de Jesús Resultado
de estas creencias es nuestra costumbre de tocar
madera como signo di la buena suerte, ya que ésta
atrapa al espíritu maligno lo hace caer a
tierra.
Abrir el
paraguas dentro de casa
Ningún supersticioso tendría jamás la osadía de
abrir un paraguas dentro de una casa. El origen de
este temor se remonta a la época en que los reyes
orientales y africanos lo usaban sólo a modo de
sombrilla para protegerse de los rayos solares.
Debido a su conexión con el astro rey y porque
también su forma simboliza el disco solar, abrirlo
en un lugar sombreado, fuera de los dominios del
Sol, era considerado un sacrilegio.
Es probable que la superstición se reforzara
cuando los paraguas llegaron a Europa y empezaron
a ser empleados casi exclusivamente por los
sacerdotes en los oficios de los difuntos, sin
otro fin que protegerse de las inclemencias del
tiempo.
Las siete
vidas del gato
La excepcional resistencia y fortaleza del gato,
capaz di salir indemne de situaciones en las que
otros animales perecerían con toda seguridad,
llevó ala idea de que este felino tenía más de una
vida.
No hay duda de que sus hábitos nocturnos, sus ojos
refulgentes en la oscuridad, su sobresaliente
agilidad y su pose majestuosa contribuyeron a que
nuestros antepasados sintieran una especial
admiración, e incluso veneración, por este animal.
Se cuenta que, por ejemplo, Mahoma se cortó la
manga de su vestimenta para no perturbar el sueño
de su gato que dormía sobre ella. El profeta veía
en él “una criatura digna del mayor respeto y de
un tratamiento afectuoso”.
La razón de que a los gatos se les otorgue
popularmente hasta siete vidas tiene posiblemente
un origen esotérico. Existen muchas culturas para
las que los números poseen una significación
concreta. En nuestro caso, el siete fue
considerado en la Antigüedad un número de la buena
suerte, ya que era una trinidad de trinidades” y,
por lo tanto, adecuado para el felino.
Vestir de
negro en los funerales
La antiquísima costumbre de vestir de negro en los
funerales, muy extendida en toda la cultura
occidental, pretende significar una manifestación
de respeto hacia el difunto. Sin embargo, la
procedencia de esta tradición no está tan clara.
Distintos estudios antropológicos coinciden en
señalar como su posible origen el miedo ancestral
de los vivos a ser poseídos por los espíritus de
los muertos. Así, en los ritos funerarios los
hombres primitivos pintarían sus cuerpos de negro
para impedir, al quedar camuflados, que el alma
del fallecido encontrara un nuevo cuerpo donde
asentarse.
Esta hipótesis es corroborada por el hecho de que
los habitantes de ciertas tribus africanas cubran
su piel con cenizas blancas en los funerales,
escondiendo así el color negro de su epidermis a
la vista de los espíritus. Algo parecido sucede
también en la India, donde tradicionalmente el
color del luto es blanco, en contraposición a la
tez morena de sus habitantes.
Romper un
espejo
Las supersticiones relativas al espejo se cuentan
entre las más citadas en todo el Occidente
cristiano, quizás por su uso adivinatorio. La
catoptromancia, es decir, el arte de adivinar por
el espejo, procede de Persia y, aunque tuvo un
relativo éxito durante la antigua Grecia y la Edad
Media, fue duramente perseguida por la
Iglesia.
Es probable, sin embargo, que estas supersticiones
obedezcan a la idea de que nuestro reflejo es otra
versión del original y, si causamos desperfectos
en el espejo, nos hacemos daño a nosotros mismos.
Así, dañar el espejo es hacer lo mismo con el
alma, y aquí es donde entra la superstición de que
la rotura de un espejo trae mala suerte durante
siete años. Este período se debe a la creencia de
que el cuerpo experimenta un cambio en la
constitución fisiológica cada siete años.
La
herradura colgada en la puerta
Procedente de Italia, la creencia de que las
herraduras atraen la buena suerte era muy tenida
en cuenta por la gente de los pueblos. Clavada o
colgada en una puerta, este objeto atraería las
energías del cielo. La herradura simboliza la
fuerza del caballo y su enorme utilidad, al menos
en tiempos pasados, en las labores del campo yen
las guerras. Vuelta al lado derecho y en posición
horizontal representa la C, inicial de Cristo.
Derramar
la sal
Mala suerte, si esto le ocurre al manipular el
salero, a menos que se apresure a tomar una pizca
y arrojarla por encima del hombro izquierdo
“directamente a la cara del diablo”. Porque éste
es el sitio desde el que Pedro Botero, es decir,
el diablo, espera paciente a que nuestra
naturaleza pecadora renuncie al alma para siempre.
La sal arrojada no tiene otro fin que cegarlo
temporalmente, para que el espíritu tenga tiempo
de volver a quedar afianzado por la buena suerte.
Desde la Grecia antigua, la sal ha tenido un gran
poder simbólico: procede de la Madre Tierra, del
mar; las lágrimas y la saliva son saladas, y
conserva, condimenta y enriquece los
alimentos.
Tirar de
las orejas como felicitación
La oreja es objeto de numerosos simbolismos entre
las civilizaciones orientales y africanas:
representa desde la inteligencia cósmica del mito
hindú de Vaishvánara, hasta la sexualidad para las
tribus dogon y bambara, de Malí. Curiosamente,
entre los chinos, las orejas largas son signo de
sabiduría e inmortalidad. Se dice que las orejas
de Lao-tse medían unos 17 centímetros. Se apodaba,
además, orejas largas.
Muy probablemente, nosotros hemos heredado de
alguna forma esta costumbre supersticiosa. Tirando
de las orejas, manifestamos el deseo de que la
persona felicitada tenga larga vida y adquiera
cada vez mayor sabiduría.
Decir
"salud" al estornudar
Los egipcios y griegos veían en el estornudo un
augurio. Así, era bueno estornudar por la tarde,
mientras que hacerlo al levantarse de la cama o de
la mesa podía ser nefasto. Aquel que había
estornudado al nacer era te nido por dichoso. El
estornudo hacia la izquierda era un signo de mal
agüero, pero di bueno, hacia la derecha. Er todos
los casos, los griegos exclamaban Vivid y Que Zeus
te conserve Por su parte, los romanos empleaban la
expresión, Salve, ante tal circunstancia; y serían
los primeros cristianos quienes sustituyeron la
invocación a dioses paganos por el suyo.
Se dice que durante la epidemia de peste que hubo
en Roma en el año 591, bajo el pontificado de
Gregorio 1, lo afectados morían estornudan do, y
que de tal circunstancia proviene el Dios te
bendigas que más tarde se simplificar diciendo
Salud, Jesús o ex presiones semejantes.
Aversión
al amarillo
Es superstición entre los actores, sobre todo de
teatro, no salir a escena con ropa amarilla, ya
que puede conducir al fracaso o a cosas aún peores
La razón de este miedo escénico reside en el
dramaturgo y actor francés Jean-Baptiste Poquelin
(1622-1673), llamado Moliére.
En febrero de 1673, Moliére estrenó el
ballet-comedia El enfermo imaginario, que toma por
blanco de su sátira a los médicos. Pocos días
después del estreno, en plena representación, el
dramaturgo se sintió indispuesto, y murió unas
horas más tarde en su domicilio. En la
representación, Moliére vestía ropas de color
amarillo.
El gato
negro
En el mundo del misticismo, los gatos son
portadores de un poder mágico infinitamente
superior al del hombre. Con toda probabilidad,
esta antigua creencia deriva de la adoración a la
diosa egipcia Bubastis, que tenía forma de gato.
Los egipcios estaban convencidos de que los gatos
poseían alma, y prueba de ello son los restos
momificados de estos felinos, que se cuentan por
miles, hallados en las excavaciones
arqueológicas.
En la Edad Media, las brujas convirtieron al gato
negro en un elemento imprescindible para efectuar
sus rituales y hechizos. Hoy en día, los
supersticiosos temen al gato negro que se cruza en
su camino. Este hecho representa con claridad el
conflicto que existía entre la Iglesia, la cruz y
las prácticas paganas de la brujería.
Pasar por
debajo de una escalera
Esta y otras supersticiones asociadas a las
escaleras están relacionadas con el miedo al
patíbulo. Antiguamente, debido a la gran altura
que éste solía tener, había que usar una escalera
de mano para colocar la soga en la posición
correcta, así como para retirar después el cadáver
del condenado. Cualquiera que pasara por debajo de
la escalera corría el peligro de encontrarse con
el muerto. De ahí viene la superstición.
Viernes
13
Desde tiempos remotos, el número 13 ha sido
fatídico, debido principalmente a la muerte
violenta que sufrieron varios dioses
decimoterceros de la Antigüedad y, cómo no, a la
suerte del decimotercer invitado en la Última Cena
de Jesús. Por otro lado, el viernes adquirió en el
mundo sajón su reputación de día nefasto, debido a
la muerte de Jesús. Obviamente, la coincidencia
del número 13 y del día viernes no puede ser de
peor agüero.
Colocar
flores en las tumbas
En la actualidad, se adornan las sepulturas con
flores como muestra de afecto, pero la intención
original no era otra que la de proporcionar algo
vivo con el fin de dar felicidad. La corona
circular, colocada sobre la tumba o la puerta
principal del cementerio, encerraba simbólicamente
el espíritu y le impedía volver.
Tijeras
Unas tijeras que descuidadamente han quedado
apuntando a una persona indican que si ésta es una
persona soltera, nunca va a casarse, y si es
casada, que será objeto de infidelidad. En
cualquier caso, cuando unas tijeras caen al suelo,
la persona a la que dirigen su punta está siendo
señalada como víctima de un mal o desgracia
inmediata. Tradicionalmente las tijeras son
atributo de Átropos, una de las tres Parcas
(romanas) o Moiras (griegas), encargada de cortar
el hilo de la vida. Nunca se deben regalar
tijeras, salvo que se de a cambio una moneda o se
pinche previamente, de forma inocua, a la persona
que es destinataria del regalo.
Pese a ser un elemento maléfico, las tijeras
gozan, como otros utensilios, de una función dual
y pueden servir en algunas ocasiones para cortar
las energías negativas. Desde esa condición
conjuran al mal de ojo y abiertas en cruz junto a
una puerta, impiden la entrada de las brujas. Es
práctica habitual en la España meridional colocar
unas tijeras junto al lecho de una mujer
embarazada para aliviar los dolores propios del
alumbramiento. Éstas han de formar, con ambas
cuchillas, la forma de cruz.
Supersticiones
que generarían "mala suerte"
Gato negro.Mencionar o formular verbalmente
cualquier cosa no deseable o desgraciada.
Romper un espejo.
Pasar debajo de una escalera apoyada contra una
pared (la escalera con las superficies del piso y
la pared forman un triángulo, representación de la
Trinidad, por lo tanto cruzarla era atentar contra
dicho dogma).
Cruzarse con un gato negro (dicho animal
representaba a la brujería y al diablo mismo).
Derramar sal (la sal en la antigüedad representaba
riqueza).
Escuchar el nombre de un jetattore (aojador, gafe,
cenizo o persona que transmite "mala suerte"
Ser víctima de un "trabajo" de vudú o magia
negra.
Rezar con las piernas cruzadas.
Usar ciertas "cábalas" para eximirse en un examen
académico, ganar una competencia o ayudar a ganar
al equipo deportivo favorito. Por ejemplo usar la
misma ropa (como la ropa interior o una camisa,
etc.) o realizar la misma actividad (como repetir
la posición relativa de varios amigos sentados en
un sillón viendo un partido de fútbol en la
televisión) que cuando en el pasado se obtuvo un
resultado favorable.
Pisar en primer lugar con el pie izquierdo al
levantarse.
Casarse o embarcarse un martes 13 (en los países
anglófonos se refieren al viernes 13).
Bautizar a un barco el mismo nombre que tiene otro
barco.
Sentarse a comer 13 personas a la mesa (por La
Última Cena de Jesús con sus discípulos).
Estornudar, por temor a perder el alma (sólo
durante la Edad Media). El riesgo se minimiza
cuando alguien responde de forma apotropaica
Jesús.
Abrir un paraguas bajo techo, dentro de una
casa.
Que se caigan las tijeras con el pico abierto.
Hacer girar un objeto.
Mirar fijamente a una persona (mal de ojo o
aojamiento), que desde entonces sufre mala salud
periódicamente o muere. Se documenta desde la
época romana.
Decir por Dios ante cualquier suceso (no debía
tomarse el nombre divino en vano, según un
mandamiento de la ley mosaica)
Cuando una persona se ríe mucho, es que le espera
alguna desgracia o disgusto.
Cuando a un difunto se le quedan los ojos abiertos
es señal de que pronto le seguirá algún individuo
de la familia.
El acostarse del lado del corazón ocasiona malos
sueños.
Cortarse las uñas en los días que tienen erre,
porque salen padrastros.
Matar a las golondrinas (porque le quitaron las
espinas a Jesús en el Calvario)
Que una mariposa negra vuele en torno de una
persona (augura una mala noticia)
Cuando a una persona soltera se le barren los
pies, no se casa.
Poner la cama con los pies hacia la calle, porque
se morirá quien duerma en ella.
Que al tirar una cerilla encendida, no se apague
(anuncia una muerte próxima).
Toparse con un tuerto al salir de casa por la
mañana.
Poner el pan boca arriba en la mesa.
Que un actor salga al escenario con una prenda
amarilla.
Que el novio vea a la novia vestida de tal antes
de la ceremonia.
Supersticiones
que evitarían la "mala suerte"
Determinadas acciones son tradicionalmente
consideradas como conjuros o actos apotropaicos
contra la mala suerte y se realizan para
desviarla, evitarla o rechazarla:
Poseer amuletos u objetos que protegen de la mala
suerte.
Echar sal detrás del hombro (para aplacar a los
malos espíritus que están tras la persona).
Tocar un objeto de madera al oír algo que se
considera inauspicioso (pues algunas culturas
creen que poseen propiedades mágicas o se puede
pedir un deseo.).
Tener en el hogar un altar con estampitas de
santos y vírgenes.
Encender una vela a un santo (en una iglesia
católica o en el hogar).
Hacer una "limpieza" mediante magia blanca con una
bruja o curandera.
"Tirar el cuerito" (tipo de masaje shamánico
relacionado con la piel de la cintura o el
abdomen).
Decir "Jesús" cuando se estornuda, ya que se
consideraba antaño signo de mal agüero o
augurio.
Santiguarse al oír algo que proporciona mala
suerte.
Hacer el conjuro de la taza de agua y las gotas de
aceite para evitar el mal de ojo o aojamiento.
Golpear ligeramente las copas antes de beber su
contenido (espanta a los malos espíritus y evita
que entren al momento de abrir la boca).
Supersticiones
que incitarían la buena suerte
Herradura de buena suerte.Tener la posesión de una
herradura.
Tener la pata, frotarse y acariciarse con la pata
de un conejo.
Tocar la chepa a un jorobado con un billete de
lotería, para que sea agraciado con el premio.
Tener amuletos (como una pata de conejo,
estampitas de santos, alguna piedra especial o
semipreciosa, etc.)
Tener la bendición de los padres al casarse.
Recibir el ramo de la novia cuando esta lo tira
por encima de su hombro (se cree que la mujer que
lo reciba será la siguiente en casarse).
Encender una vela en casa o en una iglesia por
alguien que se está examinando o que está pasando
por una prueba.
El feng shui (geomancia china), que analiza qué
lugares y fechas son las mejores para construir un
edificio o iniciar una empresa o negocio. Posee
conceptos parecidos y equivalentes al vastu (la
arquitectura hindú).
Que una mariquita vaya en una dirección y la sigas
hasta llegar a tu hombre ideal.
Cuando alrededor de una persona vuela una palomita
(mariposa), si es blanca, trae buena noticia.
Cuando pica una pulga en el dorso de la mano, es
señal de que se va a recibir dinero.
Si cuando sale la Virgen en procesión el 2 de
febrero, vuelve a entrar con la vela encendida,
será buen año.
Cuando una persona sueña con toros, es que le
tocará la lotería (si es que ha echado).
Si sos
supersticioso el dia de tu casamiento presta
atencion:
Nunca dejes que tu novio vea el vestido antes de
tu entrada a la iglesia o al juzgado. Hoy se ha
convertido en el rito de impedir que ni novio ni
amigos vean el traje de la novia antes de su
salida hacia el lugar de la ceremonia.
Vigila que tu novio lleve la corbata derecha el
día de la boda ya que si la lleva torcida
significa que te será infiel.
Debes asegurarte que los invitados te tiren arroz
si deseas tener descendencia.
El día de tu boda nunca te pongas perlas. Las
perlas simbolizan las lágrimas y te traerán muchas
a lo largo del matrimonio
No te cases en enero ya que tendrás problemas
económicos a lo largo de todo el matrimonio.
No olvides ponerte algo nuevo, algo viejo, algo
prestado y algo azul.
Aunque vivan juntos, la noche anterior deben
pasarla cada uno en su casa o en casa de los
padres.
Cuidado
con los días
El más conocido es el martes y 13, ya que martes
es el día de Marte, dios de la guerra, y el número
13 corresponde al arcano de la muerte. El martes,
aunque no sea 13, sigue siendo un día aciago para
casarse: Marte siempre crea discordia. El mismo
objetivo tiene el cortejo de coches que sigue al
de los novios tocando las bocinas sin parar,
costumbre que se conserva todavía. El ruido y la
música alejan a los malos espíritus.
El mes de mayo no es tradicionalmente propicio
para bodas. La culpa la tiene la "Noche de
Walpurgis": desde la puesta del sol el 30 de abril
a su salida el 1 de mayo se desarrollaba una lucha
feroz entre las fuerzas de las tinieblas y las de
la luz. Los brujos, brujas y espíritus malignos se
ponían manos a la obra, se dedicaban a bailar
desaforadamente y hacían sacrificios humanos. En
toda Europa se creía que los brujos desplegaban
esa noche y las siguientes una actividad
especialmente peligrosa, con efectos nefastos
sobre la fertilidad de los jóvenes esposos.
En caso de lluvia en el dia de la boda: la
sabiduría popular intenta compensar lo que el
destino nos niega, y por eso el refranero insiste
en todo lo contrario: "Novia mojada, novia
afortunada". Y es que el que no se consuela es
porque no quiere.
La Luna nueva es ideal para los rituales de magia
negra, por lo que los novios están más expuestos a
maldiciones. En cambio, si se casan en Luna llena
su unión será bendecida con fertilidad y
abundancia, lo mismo que si eligen el lunes, día
de la Luna, para celebrar la boda. El viernes es
el día de Venus, diosa de la belleza y del amor, y
ella se encargará de que el cariño de los novios
sea duradero. También el domingo es un día bendito
pues es el día del Sol y éste derramará salud,
alegría y abundancia sobre los esposos. Por esta
misma razón el 24 de junio, el solsticio de
verano, es una buena jornada para casarse.
Top 40 de
las suspersticiones
populares:
1. Un gato negro que camina hacia ti o que se
cruza en tu camino
MALA SUERTE: Aunque en Egipto se creía que el gato
era la reencarnación de los dioses, siglos
después, la Iglesia Católica lo consideró como la
reencarnación del diablo, por lo que eran
quemados. El negro se identificaba con el diablo
por ser el color de la noche. En casi toda Europa
y en Norteamérica se cree que un gato negro trae
mala suerte si se aleja de ti, pero buena suerte
si camina hacia ti.
2. Colgar una herradura detrás de la puerta
BUENA SUERTE: Según los griegos, el hierro -en
forma de media luna- protegía de los hechizos, así
que la herradura colocada en la puerta impedía la
entrada de las brujas y del mal. Tradicionalmente
se creía que las herraduras otorgaban más suerte
eran las de los borricos, porque tienen siete
agujeros, un número mágico por excelencia.
3. Un cuadro torcido o que cae de la pared donde
está colgado
MALA SUERTE: Esta idea tiene su origen en la
Grecia clásica, donde se creía que si el retrato
de un monarca o una celebridad caía al suelo
sufriendo serios daños significaba que iba a morir
en poco tiempo.
4. Escupir
BUENA SUERTE: Se cree que escupir evita males.
Plinio dejó escrito en su historia natural: "es
sorprendente, aunque fácilmente comprobable, que
si alguien ha sido golpeado y se escupe enseguida
en la palma de la mano del agresor, el dolor de la
víctima se alivia al momento. Algunos incrementan
la fuerza de sus golpes escupiendo en sus manos
antes de realizar cualquier esfuerzo". Se dice
también que con esa fuerza se podía golpear mejor
al Diablo.
5. Encender tres cigarrillos con la misma
cerilla
MALA SUERTE: Se cree que en una guerra -no se sabe
con precisión cual, y en ocasiones se habla de la
Primera Guerra Mundial, en otras de la Guerra
Civil Española...- tres soldados encendieron sus
cigarrillos con la misma cerilla y el enemigo vio
la llama del primero, apuntó en la del segundo y
disparó sobre el tercero.
6. Poner un sombrero sobre la cama
MALA SUERTE: Poner un sombrero encima de la cama
es presagio, en España e Italia, de que algo malo
va a ocurrir. Esta superstición tiene otro
significado: que se te quedará la mente en blanco.
Esta creencia viene probablemente del simbolismo
del sombrero, que representa la cabeza y los
pensamientos y es símbolo de identificación
personal.
7. Derramar la sal
MALA SUERTE: Su origen data del año 3.500 a.C. Ya
entonces se creía que la sal era incorruptible,
razón por la cual se convirtió en símbolo de
amistad. De ahí la creencia de que si se tira, la
amistad se romperá. Para contrarrestar ese
supuesto efecto maldito, se debe echar una pizca
de la sal derramada sobre el hombro izquierdo.
8. Romper un espejo
MALA SUERTE: Se dice que ocasiona siete años de
maldición. El espejo era un elemento mágico de
adivinación, por lo que si se rompía, era para no
mostrar una imagen aterradora del futuro. Siete
años es el tiempo que, supuestamente, tardaba en
renovarse un cuerpo.
9. Apagar las velas de un soplido
BUENA SUERTE: Fue en la Baja Edad Media alemana
donde surgió la idea de colocar en las tartas de
cumpleaños tantas velas como años cumplían los
niños más una. Para dejar atrás los años cumplidos
y pasar a los siguientes, se debían apagar todas
las velas de un solo soplido.
10. Decir "Jesús" o "Salud" cuando alguien
estornuda
BUENA SUERTE: Se debe a que el estornudo era el
principio de muy diversas enfermedades y por eso
se pedía a Dios que apartase el peligro de
cualquier infección.
También se dice que era para evitar que entrara el
demonio a través de la boca.
11. Encontrar un trébol de cuatro hojas
BUENA SUERTE: Es un símbolo sagrado para los
druidas de las Islas Británicas, que ya en el año
200 a.C. pensaban que con él se podía ver a los
demonios.
Según la leyenda, cuando Eva fue expulsada del
Paraíso se llevo un trébol de cuatro hojas; por
eso, desde entonces, se cree que da suerte.
12. Llevar una pata de conejo
BUENA SUERTE: Su origen está en la antigua
creencia de que cada pueblo descendía de un
animal, que no podía ser cazado ni comido.
Seguramente, los celtas nos trajeron la creencia
de que el nuestro era el conejo. Seis siglos antes
de Cristo ya era utilizada como amuleto para
alejar el mal. Además, la pata de conejo era
también un símbolo fálico capaz de hacer fértiles
a las mujeres.
13. Pasar debajo de una escalera
MALA SUERTE: Es por el triágulo que forma ésta con
la pared. Antiguamente se pensaba que todos los
triángulos eran un símbolo sagrado, tanto las
pirámides como la trilogía de la Santísima
Trinidad y, por lo tanto, era un sacrilegio pasar
bajo ese arco.
Se cree que, una vez que se había pasado, el mal
se conjuraba cruzando los dedos, escupiendo una
vez bajo la escalera o tres veces después de
cruzarla. También se relaciona esta superstición
con el patíbulo: siempre había que usar una
escalera de mano para colocar la soga y también
para retirar el cadáver: la muerte y la escalera
iban siempre muy unidas. Otra creencia proviene de
los cuadros de la crucifixión, en los cuales
figuraba una escalera bajo la cual Lucifer veía
con furia cómo Jesús moría para salvar a la
humanidad. De ahí la costumbre de santiguarse para
preservarse de las furias del Diablo o ahuyentar
el peligro.
14. Colocar el pan boca abajo en la mesa o dejarlo
caer al suelo
MALA SUERTE: El pan es un alimento básico. Por
ello han sido varias las supersticiones que ha
generado en su forma de hacerlo, cortarlo, comerlo
y ofrecérselo a los demás. Ponerlo boca abajo se
supone que traerá mala suerte por tratarse en
realidad de una ofensa al cuerpo de Cristo;
asimismo, cuando se caiga al suelo es costumbre
besarlo y hacer tres cruces para alejar las
desgracias.
15. Derramar el vino
MALA SUERTE: Cuando viertes el vino en la mesa
debes aplicarte en seguida un poco del mismo sobre
la frente para atraer la buena suerte; si se trata
de champán tienes que tocarlo entonces con la
punta de los dedos y dártelo sobre el lóbulo de la
oreja para conseguir una felicidad eterna. La
causa de esta creencia puede ser que el inicio del
feto es el lóbulo de la oreja. Por ese motivo, al
empaparlo en champán estás deseando que tu vida se
vea rodeada de toda clase de felicidad y dicha.
Esta bebida espumosa también se suele romper
contra los barcos en su botadura para desearles
con este gesto buena suerte en su travesía.
16. Dejar las tijeras abiertas
MALA SUERTE: Este instrumento debe permanecer
cerrado mientras no se usa porque atrae la mala
suerte. Si se cae al suelo y queda con las puntas
abiertas apuntando hacia ti, recógelo y echa sal
por encima del hombro izquierdo para ahuyentar los
malos espíritus. En Grecia se creía que la moira
Atropos cortaba con las tijeras el hilo de la
vida, así que de alguna forma los objetos
cortantes dirigen el destino y son símbolo de
muerte repentina.
17. Tocar madera
BUENA SUERTE: Un posible origen tiene que ver con
los trozos que se conservaron de la Santa Cruz.
Otro, proviene de Estados Unidos, donde hace 4.000
años los indios veneraban al roble como la morada
de los dioses. Este material simboliza también la
protección maternal y aleja el peligro.
18. Poner la cama con los pies hacia la puerta
MALA SUERTE: Viene del dicho popular: "los muertos
salen siempre de la casa con los pies por
delante".
19. Empezar el día con el pie izquierdo
MALA SUERTE: Ya Petronio aludía en el "Satiricón"
a la mala suerte de entrar en un lugar con el pie
izquierdo. En España puede tener su origen en la
tradición celta y en el movimiento solar, siempre
hacia la derecha. El efecto negativo se elimina al
santiguarse tres veces.
20. Martes y 13
MALA SUERTE: La maldición del número trece tiene
su origen en la última cena de Jesucristo con los
doce apóstoles, en la que fue delatado.
Se cree que si se sientan a comer trece personas
en una misma mesa, una de ellas morirá antes de un
año.
El día de la semana varia: en España, México y
Grecia se teme al martes y trece; y en los países
anglosajones al viernes y trece, porque en viernes
fue crucificado Jesús.
21. El día de la boda, llevar algo prestado, algo
nuevo, algo azul y algo viejo
BUENA SUERTE: No se sabe cuándo comenzó la
costumbre de que la novia, el día de su boda,
llevara "algo viejo, algo nuevo, algo prestado y
algo azul". Algo prestado representa el presente,
algo viejo el pasado, algo nuevo el futuro y algo
azul simboliza la pureza.
22. Que el novio vea a la novia antes de la
ceremonia o que esta se mire al espejo
MALA SUERTE: Antiguamente se consideraba que hacer
cualquiera de estas dos cosas era sinónimo de
adelantar acontecimientos positivos que quedarían
así "gafados". Otra explicación es que la novia no
podía mirarse en el espejo antes de celebrarse el
matrimonio si estaba completamente ataviada,
porque se proyecta su imagen de ésta antes de
estar casada y esto podía hacer que los dioses
pusieran en duda su derecho a contraer matrimonio.
Si desea ver su aspecto, deberá dejar sin ponerse
los guantes o alguna otra prenda.
23. Besarse los novios al final de la
ceremonia
BUENA SUERTE: El beso era el símbolo de la
consumación del matrimonio. En la Antigüedad, los
contrayentes hacían el amor públicamente para
consumarlo.
24. Arrojar arroz en un a boda
BUENA SUERTE: Antiguamente se tiraban trocitos de
dulce a la novia, como símbolo de felicidad y de
fertilidad. Pero en la época de vacas flacas se
les tiraba trigo o arroz, ya que era bastante más
barato.
25. Entrar en el nuevo hogar alzando a la
novia
BUENA SUERTE: Se cree que con este gesto se
protegía a la novia de los hechizos, además de
evitarle que fortuitamente tropezara al pasar la
barrera del mundo exterior al interior e íntimo
del hogar, símbolo de mal agüero; y por otro, para
que no perdiese la virginidad por obra de la
tierra en vez de por su marido.
26. Ir de luna de miel
BUENA SUERTE: El viaje postnupcial proviene de la
huida que en tiempos de Atila, rey de los hunos,
seguía al rapto y matrimonio de la hija, y se
llama así por la costumbre de que los novios
bebieran un brebaje durante el viaje que contenía
vino y miel.
27. Abrir el paraguas bajo techo
MALA SUERTE: La primera noticia que se tiene de
esta creencia data del siglo XVIII en inglaterra,
donde creían que daba mala suerte por la
negatividad que existía entre el paraguas y la
casa, ya que ésta protege a sus habitantes y no
tolera ninguna protección adicional. Si alguien lo
abría sobre su cabeza, supuestamente esa persona
moría antes de que acabase el año.
28. El perejil
BUENA SUERTE: En la Antigua Grecia el perejil
estaba considerado como una planta sagrada que
simbolizaba el triunfo y la resurrección. Llevados
por esta creencia, los griegos adornaban las
tumbas con coronas de perejil.
29. Taparse la boca al bostezar
BUENA SUERTE: Proviene de la costumbre de hacer la
señal de la cruz sobre la boca abierta, para
evitar que se metiera el demonio, debido al dicho
popular: "por puerta abierta, el Diablo se cuela".
También se pensaba que en una de esas exhalaciones
se podía escapar el alma."
30. Cruzar los dedos
BUENA SUERTE: Antes de la era cristiana, existía
la costumbre que dos personas enlazaran sus dedos
indices formando una cruz para expresar un deseo;
una apoyaba a la otra mentalmente para que éste se
cumpliera. La cruz, en la era precristiana,
siempre ha sido el símbolo de la perfección y en
su unión residían los espíritus benéficos. La
costumbre se ha ido simplificando hasta nuestros
días, donde se da por valido con cruzar dos dedos
de una mano.
31. Poner la escoba al revés detrás de la
puerta
BUENA SUERTE: En realidad, en relación a esta
superstición, no podemos hablar realmente de buena
o mala suerte. A las brujas siempre se las ha
descrito subidas en una escoba para acudir a los
aquelarres; de ahí que antiguamente se creyera que
colocando una escoba a las puertas de una casa
donde se sospechaba que había entrado una, ésta no
resistiría la tentación de cogerla y salir
volando. Así, si llega una visita molesta, hay que
colocar una escoba invertida detrás de una puerta
y el inoportuno abandonará tu casa.
32. Llevar una escoba usada al cambiarse de
casa
MALA SUERTE:No se deberá llevar una escoba usada
al cambiarse de casa, ya que el hacerlo atraerá la
mala suerte y traerás con ella las desgracias del
hogar anterior.
33. Barrer los pies de una soltera o una viuda
MALA SUERTE: Esto quería decir que no se casarían.
Tiene también que ver con las brujas y sus
vehículos preferidos para asistir a los
aquerrales: las escobas.
34. Poner cáctus en las ventanas
BUENA SUERTE: Una creencia popular afirma que esta
planta aleja el mal de la casa. Su gran capacidad
para absorber la humedad del ambiente lo convierte
en un poderoso protector contra los espíritus
malignos, que necesitan la humedad para
desarrollarse. La costumbre de colocar cáctus en
las puertas y ventanas, observada en toda la
cuenca mediterránea europea y asiática, proviene
de la creencia que si los espíritus encuentran
agua a su paso, pueden ahogarse al cruzarla y
quedar así retenidos en ese sitio.
35. Tocar la joroba de un jorobado
BUENA SUERTE: Asegura un éxito en breve plazo.
36. Ver una rata
MALA SUERTE: A este animal siempre se le han
atribuido malos augurios. Sin embargo, esta idea
sólo tiene que ver con la coincidencia de la
aparición de plagas de estos roedores con
desastres históricos como la peste bubónica.
37. Una pestaña caída
BUENA SUERTE: El Diablo colecciona pestañas y,
según la tradición, perder una significa correr
toda clase de peligros. Así que si se te cae,
colócala en el dorso de la mano y lánzala por
encima del hombro o sitúala en la punta de la
nariz, sopla para que salte y pide un deseo.
38. Sentir un zumbido de oídos
BUENA SUERTE: Cuando te silban los oídos pide a
alguien que te diga un número. La letra del
alfabeto correspondiente a dicho número será la
primera del nombre de la persona con la que
esperas casarte. "El izquierdo para el amor y el
derecho para el rencor". Si te pellizcas
inmediatamente el oído derecho cuando éste te
silba, la persona que te está criticando se
morderá la lengua.
39. Tirar monedas a un pozo o una fuente
BUENA SUERTE: Viene del antiguo rito adivinatorio
de arrojar alfileres o piedras a un pozo, con el
fin de saber si un hecho se iba a cumplir o no. Si
al caer salían burbujas, significaba que lo que se
había solicitado se llegaría a cumplir.
40. Que alguien te eche el mal de ojo
MALA SUERTE: Tradicionalmente se ha creído que al
reflejarse en la pupila de un ojo, podíamos quedar
atrapados por ella. Por esto, desde la antigua
roma hasta la edad media, aquellas personas que
tenían cataratas u otro defecto visual, a menudo
eran sacrificdas en la hoguera. Grecia, Turquía y
Egipto tiene muy extendida la creencia de que
existen personas con poderes maléficos en la
mirada; incluso, aunque sea de forma inconsciente
pueden hacer daño si clavan sus ojos en algo.
Antiguamente se atribuía al mal de ojo
enfermedades de origen desconocido. Lo echaban las
brujas, los gitanos, los gafes y los bizcos y
afectaba a los niños. Para protegerse hay que
llevar ajos, oro y plata, ojos de cristal azul y
herraduras.
Hacer daño si clavan
sus ojos en algo. Antiguamente se atribuía al mal
de ojo enfermedades de origen desconocido. Lo
echaban las brujas, los gitanos, los gafes y los
bizcos y afectaba a los niños. Para protegerse hay
que llevar ajos, oro y plata, ojos de cristal azul
y herraduras.
Fuente: Internet, la gran red de
redes
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